El sector inmobiliario ha sido uno de los más azotados por la crisis del ladrillo. Tras esta etapa muchas agencias han tenido que cesar su actividad en este campo. Sin embargo no hay mal que cien años dure y actualmente el sector se encuentra de nuevo en fase de crecimiento, pero también de cambios provocados por la revolución tecnológica que nos envuelve.

Como agente inmobiliario ¿has sabido adaptar la era digital a tu modelo de negocio o por el contrario has preferido continuar con el método tradicional?

Analizamos pros y contras….

Servicios Convencionales en Plataformas Online

Las nuevas inmobiliarias exclusivamente digitales ofrecen los servicios convencionales de forma online. De esta forma si una persona quiere vender una propiedad, solo tendrá que darse de alta como usuario en la plataforma y especificar que servicios requiere por parte de los asesores inmobiliarios.

Una vez registrada la propiedad en la plataforma, el agente visitará el inmueble prestando los servicios contratados para posteriormente publicar el anuncio en mas de 50 portales inmobiliarios. Este es el caso de Cliventa.

Comunicación Multidireccional

Las agencias inmobiliarias digitales se encargan de recibir las llamadas así como de contestar los correos de las personas interesadas en las diferentes propiedades, sin embargo, el propietario de la vivienda es también protagonista de su venta en todo momento, ya que desde su cuenta de usuario podrá responder y contactar con los posibles interesados aclarando dudas y realizando las cuestiones que necesite.

¿Qué ocurre cuando se cierra la venta?

Por lo general, las agencias digitales cuando se cierra la operación de venta, se encargan de preparar toda la documentación legal necesaria para la misma. En todo momento, el usuario contará con un agente que lo acompañará a lo largo de todo el proceso.

La ventaja de la tarifa plana

Las inmobiliarias “analógicas” o las que no realizan su actividad de forma digital, suelen cobrar una comisión sobre el precio que llega hasta el 1,5%, pues bien, las nuevas inmobiliarias online cobran a sus clientes una tarifa plana que suele rondar los 1.000€, lo que implica un ahorro para el vendedor de un 90% menos.

La pregunta que como profesionales nos viene a la mente es…

¿Resulta realmente rentable este sistema?

Si, porque este tipo de inmobiliarias no soportan la mayoría de costes fijos que una inmobiliaria tradicional sí asume. Pensemos en los alquileres que se pagan por los locales situados en las principales calles de las urbes.

Pues bien, este ahorro, se lo transmiten a su cliente final cobrándole una tarifa muy inferior a la habitual.

La no exclusividad de venta, otra de sus calles de éxito.

El modelo de inmobiliria digital, esquiva completamente la exclusividad de venta que persiguen la mayoría de inmobiliarias tradicionales. Puede ser común pensar que si una misma propiedad se encuentra en varias inmobilarias al mismo tiempo, el agente no pondrá su máximo esfuerzo en venderla ya que no tiene asegurada la comisión. Por otra parte, también puede resultar confuso para el cliente ya que ve la misma propiedad en diferentes agencias, con imágenes distintas e incluso a veces, precios modificados.

¿Es el modelo digital para todo tipo de clientes?

Hay quien opina que prefiere un trato personalizado desde el principio delegando toda la gestión de la propiedad sin participar en la misma.

Por otra parte, existen ciertas áreas dentro del sector inmobiliario como el de las viviendas de lujo, que requieren una cierta experiencia, contactos y medios específicos que no concuerdan con el sistema que llevan a cabo las inmobiliarias digitales.

Quizás el mundo analógico y digital puedan ir de la mano combinando los puntos fuertes de ambas estrategias de venta.

¿De que parte estas tu?

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Diana Pardo
Redactora en BCN Capital Group
Licenciada en Administración y Dirección de Empresas. Experta en comunicación digital para empresa y startups.
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