Existen dos palabras que, por separado, poco sentido tienen. La gracia está en unirlas, pronunciarlas en un determinado contexto y decirlas a unas personas concretas. Con ello conseguimos ensalzar unos valores mayúsculos y unos principios muy clarificadores.
Estas dos palabras son: BUEN CAMINO. El contexto determinado: El Camino de Santiago. Las personas concretas: Los peregrinos que lo realizan.

El primer día que empiezas a caminar e inicias tu trayecto, las escuchas de manera general en los primeros andares del día, pero cuando las pronuncias tú por primera vez a los demás y sobre todo cuando te las dicen a TI, es cuando realmente se llenan de contenido, de valor, y empiezas a entender todo su significado.

Te están deseando suerte, protección, te animan a continuar, te alientan en tu posible desfallecimiento, te hacen sentirte acompañado, en definitiva, te conducen a la etapa final de ese camino. Aquella en la que la sensación de haber realizado bien tú trabajo, del esfuerzo no negociado , la de la satisfacción por cumplir y conseguir tu objetivo, te acaba llenando de orgullo tanto a ti como a tus circunstancias.

Los buenos conocedores del Camino a Santiago, y permítanme que les diga que yo lo soy, aconsejamos siempre hacerlo solo o acompañado de una persona de confianza. Que sepa escuchar cuando toque y que sepa decidir cuándo así sea necesario. Por qué? Ahora, transportándonos al camino hipotecario, lo entenderán.

Hace muy pocos días, el CEO de la compañía para la que trabajo, BCN Capital Group, me decía lo siguiente: Piensa Ferrán que después de la inversión que muchas personas hacen respecto a su salud, la segunda de ellas, será aquella que vaya encaminada a la compra de su vivienda. Entonces pensé yo: Un BUEN CAMINO. Un sueño que mucha gente quiere convertir en realidad.

Para ello, o bien realiza uno solo y por su cuenta todas y cada una de aquellas arduas y cansadas gestiones con las entidades financieras con lo que eso conlleva de pérdida de tiempo, el mismo que podría ser dedicado a placeres mucho más lúdicos y entretenidos, o bien recorre ese camino que puede estar lleno de obstáculos, decisiones, alegrías, incidencias, reflexiones, dudas, con la figura profesional de un gestor hipotecario y financiero para acompañarle durante ese trayecto.
Con él, podrás solventar los obstáculos, compartir las decisiones, disfrutar de las alegrías, apoyarte en las incidencias, escuchar las reflexiones y disipar todas las dudas.

La analogía de ambos escenarios viene dada porque en el primero de ellos, el del Camino a Santiago, éste pone ante nuestros ojos un paisaje imborrable de nuestras memorias y unas experiencias difíciles de repetir. Bajo nuestros pies, pero, nos exige el esfuerzo diario y el no rendirse nunca a pesar de las innumerables circunstancias adversas que podemos encontrarnos. El éxito consiste en terminar cada etapa hasta la etapa final.

En el segundo, el escenario hipotecario, en el camino hacia ese otro sueño, el cliente explica al asesor una necesidad y deposita en él la máxima confianza para llevarle a buen puerto tanto a él como a su sueño. El asesor hipotecario profesional, escucha, observa y ofrecer al cliente toda su formación, experiencia y buena praxis para que ese primero se sienta acompañado durante todo el trayecto.
Con ello, la confianza que se genere entre ambos, será la garantía más real para llevarle de la mano al final de esa etapa con éxito, tranquilidad y satisfacción absoluta. La compra y adquisición del inmueble de tus sueños. UN BUEN CAMINO.

Ferran Fortuny on Linkedin
Ferran Fortuny
Asesor Financiero en BCN Capital Group
Licenciado en Derecho por la Universidad de Educación a Distancia y con una dilatada experiencia tanto en el ámbito financiero como en el comercial.
Trabajando en diversas entidades financieras y despachos jurídico/económicos asumiendo las diversas responsabilidades que van desde el ámbito más junior hasta el más senior ejerciendo las funciones de dirección de equipos y llegando con ello a la consecución de los diversos objetivos tanto Colectivos como individuales.
Creo firmemente en el factor humano dentro del ámbito empresarial como factor de crecimiento profesional y personal.
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